Otro acto de corrupción e incapacidad de la 4T, ahora en Iztapalapa

Por Luis Antonio García Chávez*

La licitación no contempla estudio de dinámica de suelos y se plantea como proceso de adquisiciones, aunque es obra pública, lo que contraviene la ley

El “crucero cultural” con barco itinerante tendría una alberca en el tercer piso a pesar de que se usaría en zonas sísmicas de la alcaldía

Una vez más la improvisación, el amiguismo, la incapacidad y la opacidad en los gobiernos de la 4T. el problema es que en ellos se pone en juego el presupuesto público, la integridad de los ciudadanos y, se privilegia empresas amigas y proyectos inviables.

¿Quién podría considerar una mala idea la promoción de la cultura? Salvo la 4T, aparentemente nadie. Y sí está se fomenta de manera creativa, seguramente el resultado tendería a ser positivo… a no ser que los gobiernos no tomen en cuenta elementos mínimos que garanticen la viabilidad y seguridad del proyecto y que desarrollen procedimientos opacos para beneficiar amigos de las autoridades, entonces sí, todo puede salir mal.

Ahora el problema es en Iztapalapa, donde la alcaldesa Clara Brugada, quien ya había gobernado la demarcación después del bochornoso incidente de la elección de Rafael Acosta, “Juanito”, y que ahora regresó al cargo gracias a la ola de López Obrador, pese a que su período anterior dejó muchísimos cuestionamientos entre los habitantes de la entonces Delegación y hoy Alcaldía, ahora convoca a una obra monumental en Iztapalapa.

Quiere construir un crucero cultural itinerante que consta de varios contendores marítimos y una alberca prácticamente olímpica en el tercer piso de dicha instalación.

Para dicha obra quieren ejercer un presupuesto de 27 millones de pesos (presupuesto sumamente alto, sobre todo sí tomamos como estándares la pobreza franciscana de la 4T), pero que sería loable por tratarse de una obra cultural, siempre que ésta sea bien realizada.

En este sentido, desde que se convoca a la licitación comenzamos con los problemas pues se plantea como un proceso de adquisición y no como una obra, pese a que, por su peso, dimensiones y características, se requiere una cimentación adecuada, sin la cual se genera un riesgo elevado para los posibles usuarios.

La finalidad de no haberlo manejado como obra fue el saltar requisitos básicos en materia de protección civil y obra pública. Ellos están manejando, en el propio concepto de itinerante, que los contenedores podrán desmontarse y cambiarse de sitio prácticamente sin ningún requerimiento técnico, el problema es que el peso y dimensiones de los mismos, más el tema de tener en el tercer piso de la obra que, por cierto, está planteado que cuente con elevador (¿en serio será itinerante?), en ese sentido están pasando por alto los atlas de riesgo y estudios de dinámica de suelos y cimentación que serían necesarios para algo de esta magnitud.

Es alarmante que pase esto pues en los sismos de del 19 de septiembre de 2017 Iztapalapa fue una de las zonas con mayor devastación por la tragedia natural y los lugares donde pretenden instalar dicha obra faraónica, como diría el presidente, son lugares marcados en rojo con el atlas de riesgo.

A partir de lo anterior, en caso de un movimiento telúrico, una obra de este peso y envergadura, sin la cimentación necesaria y con una alberca de 49 metros lineales (las olímpicas son de 50) expondría a todos los usuarios.

¿Imaginas adultos, niños y jóvenes usando la alberca y que comience a temblar en una zona por donde cruza una falla ya detectada y están, literalmente, nadando sobre unos “cubos de lego” gigantescos?

Son vidas humanas las que están en riesgo, pero la 4T no lo entiende.

Todo lo anterior se da para tener opacidad en el ejercicio del gasto público. Estamos en proceso de investigación de la empresa ganadora, pero podemos presumir que, como en otros casos, será una cercana a miembros de la 4T. Lo anterior queda como alta probabilidad al tratarse de una obra cara, sin sentido y donde en las bases de la licitación se pasa por encima de la ley y se piden requisitos que prácticamente eran desconocidos para los concursantes dejando abierta la puerta a un solo ganador.

¿Cabe preguntarse si esta obra será como otras realizadas en su pasado período de gobierno, que se convirtieron en burdos elefantes blancos y desperdicio del presupuesto, pero que, a unos años, ya no se encuentran funcionando?, no lo sabemos, pero la vida de los iztapalapenses no lo merece.

Por último y como el colmo del cinismo donde el chiste se cuenta solo (aunque con un humor muy negro) valdría preguntar a Clara Brugada cuántas obras de restauración de infraestructura hidráulica se podrían construir con los 27 millones destinados a una alberca itinerante en un territorio conocido por todos por la escasez del vital líquido para sus habitantes.

Tal vez esté esperando a un tercer período de gobierno para comenzar a atender las verdaderas necesidades de los iztapalapenses, pero espero que los ciudadanos no se lo permitamos.

Conoce la investigación completa aquí


* Director General de Observatorio Ciudadano.

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