¿Porque no sabemos unirnos o mantener la unidad?

Por Benjamín Otoniel*.

Sobrevivencia.

La selección natural ha hecho prevalecer el instinto de supervivencia y ha permitido que nuestros genes sean heredados a las siguientes generaciones.

La primer enseñanza aprendida y heredada es la unión del grupo, esta unión proporcionó una defensa pasiva y la posibilidad de que algunos miembros procrearan y heredaran los genes a la siguiente generación.

Liderazgo.

Es la capacidad de los individuos de hacerse de seguidores por sus destrezas y habilidades para guiar a un grupo. Fortaleciendo el instinto de supervivencia, y armonizando la unión del grupo, elevando las posibilidades de supervivencia.

Todos los instintos han permitido que la humanidad evolucione y se aparte de las circunstancias y amenazas que se requerían para sobrevivir.

Actualmente, el individuo se encuentra en un ambiente donde ya no se necesita unión para evitar ser devorado. El liderazgo ya no cumple la función de garantizar la supervivencia.

En la época de la civilización, se cambia la lucha del ser humano contra otras especies y el medio ambiente; Ahora la lucha es entre los mismos seres humanos.

Los grupos de personas que han aprendido que en unidad garantizan su permanencia, han usado la explotación del hombre en beneficio del hombre.

Esta lucha se hace vital cuando se enfrenta la pelea por lugares apropiados para habitar y que cuentan con recursos para asegurar alimento y sitio seguro para procrear.

Las amenazas de otras especies y del medio ambiente han desaparecido para el hombre.

La sensación de no requerir la unidad para sobrevivir ha sido heredada a las siguientes generaciones.

En el territorio que es México, las condiciones para asegurar la supervivencia es extraordinaria. Si bien es cierto que los antiguos pobladores avasallaban a los grupos pequeños y más débiles, la necesidad de territorio y recursos no fue modificada en los genes heredados a las siguientes generaciones, como si lo fue en otros territorios en los que sí era imperante para sobrevivir, como lo eran los lugares poblados de origen, es decir, en Europa y Asia.

Además, si la necesidad de permanecer a un grupo se ha ido perdiendo por motivos de supervivencia, ahora se ha modificado para ser usada en obtener provecho de la unión, usando la unidad en interés de necesidades cada vez más suntuosas.

En la actualidad se debe sustituir el instinto o, mejor dicho, se debe enriquecer, con la capacidad de análisis y diagnóstico de lograr una convivencia en armonía con las personas y el medio ambiente.

Los grupos creados con la herencia de la necesidad de territorio y recursos han exacerbado sus luchas por la obtención de territorio y recursos.

Cada vez más, el contenido rebasa al contenedor, la humanidad está creciendo más allá de lo que el planeta y los recursos finitos pueden garantizar la supervivencia de la especie en armonía con su entorno.

La lucha se ha dado en quién y para qué se elige a un líder o grupo de personas que lideren los destinos de la humanidad.

Si no entendemos, así las cosas, nunca sabremos hacia donde debemos dirigir nuestro esfuerzo y será seguro encontrar frustración y derrota en las empresas que decidamos emprender.

No es la lucha para encontrar quien nos lleve en camino seguro a encontrar agua, alimento y sitio para procrear, es la lucha para encontrar cómo, en armonía, hacemos realidad que nuestra vida y la de nuestros herederos aseguren un mundo equilibrado, con la humanidad como vigilante de la exuberante vida.

Conclusión, los originarios del territorio no hemos heredado los genes para luchar por territorio y recursos en lo general, claro que hay excepciones, pero la capacidad de razonar debe ser el motor de lucha contra quienes han heredado los genes que los obliga a ambicionar más recursos y envidiar sitios seguros para procrear por sobre el resto de la humanidad.

Es necesario encontrar cómo suplir esa fuerza en los genes que han permitido que la humanidad progrese y mejore.

La respuesta es ser capaces de concientizar y sensibilizar a la población de que la única posibilidad de que la naturaleza no elimine la especie que está rompiendo su equilibrio es, regresar a tomar lo necesario y nuestra responsabilidad de heredar debe ser armonizada con la proporción equilibrada de recursos finitos que ofrece nuestro planeta.

Es por esto que una sociedad civil organizada debe ser la guía de los pueblos y todos los pueblos deben armonizar sus propósitos en regresar al equilibrio que desde hace mucho hemos destrozado.

Debemos entender que el líder que guía es la sociedad civil organizada, es ahí en donde se contrata a una persona y se elige un grupo de personas para cumplir y hacer cumplir las metas y objetivos que la sociedad ha determinado para convivir en armonía con los recursos del planeta.

La tarea es lograr la organización de la sociedad, esa es la única meta de esta generación que vive la posibilidad de ser eliminada por las amenazas al equilibrio natural.

Y ante estas amenazas, una sociedad que basa sus muchos esfuerzos y trabajos individuales, sin estructura y sin coordinación alguna, queda condenada y relegada a su propia destrucción, ya que, sin un esfuerzo conjunto y un liderazgo eficiente y decidido, por muy bien encaminado que esté, terminará por fracasar sin llegar a realizar los cambios necesarios.

Ejemplos variados nos ha dado la historia, en revoluciones, organizaciones sociales y políticas, movimientos religiosos, etc., donde los líderes se destacaron por fomentar y enaltecer la unión y por encaminar los esfuerzos de sus dirigidos hacia el bien común que persiguen.

Desgraciadamente, ambos componentes, se encuentran perdidos y olvidados por la sociedad mexicana moderna y es necesario fomentarlos nuevamente en estos desafiantes momentos.


Benjamín Otoniel Palma, Coordinador de Observatocio Ciudadano en el Estado de México.

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