Libertad de cátedra y pluralidad de pensamiento en la UNAM: recordando el debate Lombardo-Caso

El 6 de septiembre un grupo de encapuchados tomó las instalaciones de la FCPyS de la UNAM para impedir un acto académico, reflexión de Isaías Villa al respecto.

Por Isaías Villa González*

El pasado 6 de septiembre, un grupo de encapuchados tomó las instalaciones de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, dicen “a modo de protesta ante la invitación a Ricardo Anaya con motivo de la impartición del diplomado Política mexicana contemporánea, una mirada plural (sic)”, y añaden “en tiempos de ascenso de las derechas… no podemos permitir… que posiciones de esa índole germinen… lo cual amenaza con su retorno a gobernar”.

Las autoridades, correctamente, respondieron que “la FCPyS es un espacio abierto a las múltiples manifestaciones de la política y la cultura nacionales. Somos una comunidad plural y en ella colaboran individuos de todo el espectro político mexicano”.

Lo expresado por el grupo parista y sus simpatizantes en las redes sociales preocupa,  porque manifiesta un fenómeno que se está incubando desde la lógica de la autodenominada Cuarta Transformación, y que (casi) a diario sustenta con sus posicionamientos el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador: la intolerancia a la pluralidad, y el afán por imponer un pensamiento único.

Si en la sociedad mexicana ello es inadmisible, y quienes luchamos y construimos valores e instituciones democráticas defenderemos esos avances, aquéllas intenciones intolerantes en la Universidad Nacional Autónoma de México son aún más absurdas, totalmente contrarias al espíritu y a la historia de nuestra máxima casa de estudios.

Recordamos por ello el debate entre la pretensión de ideologizar a la UNAM y la defensa de la libertad de cátedra, ocurrido hace ¡86 años!, durante el primer Congreso de Universitarios Mexicanos (7 al 14 de septiembre de 1933 en la Cd. de México). El histórico Debate entre Vicente Lombardo Toledano y Antonio Caso, suscitado por el tema “Posición ideológica de la Universidad frente a los problemas del momento. Importancia social de la Universidad en el momento actual” (En: Martínez Della Rocca, Salvador. Centenario de la UNAM. Miguel Ángel Porrúa Edit, México, 2010).

Lombardo Toledano propuso entonces que la UNAM y todas las instituciones universitarias del país: “orientaran el pensamiento de la Nación Mexicana”, asumieran el materialismo histórico y contribuyeran “a la sustitución del régimen capitalista, por un sistema que socialice los instrumentos y los medios de producción”.

Esa posición sería retomada por el PNR (antecedente del PRI), quienes en su Convención de diciembre de 1933 aprobarían la propuesta de Educación socialista para el país.

Antonio Caso, Consejero Universitario, se opuso y defendió entonces la LIBERTAD DE CÁTEDRA. Adujo lo que en posicionamiento colectivo más tarde sintetizarían así: “La Universidad de México es una comunidad cultural de investigación y enseñanza, y jamás preconizará, oficialmente, como persona moral, credo alguno filosófico, social, artístico o científico. Además cada catedrático expondrá, libre e inviolablemente, sin más limitaciones que las que las leyes consignen, su opinión personal filosófica, científica, artística, social o religiosa”. También argumentaría que la cultura supone creación de valores: económicos, estéticos, éticos, de amplia y variada universalidad; y que la investigación es una actividad permanente, pues la realidad y el pensamiento están en evolución constante.

Lombardo admitiría la necesidad de la libertad de cátedra, aunque insistió en que se realizara conforme a la realidad vivida (en ese entonces ocurría la consolidación institucional de la Revolución mexicana) y de acuerdo con “la verdad futura”. Su dogmatismo estalinista le dominaba, haciéndole incurrir en contradicciones, pues a la vez que criticaba el dogmatismo religioso con que se “enseñaba” durante la Colonia, y el positivismo dominante durante el siglo XIX, quería imponer su visión estalinista ahora como única, la cual además era dueña de ¡la verdad futura! También entra en contradicción cuando alega que “el sustentar un credo, el tener un criterio, no significa tenerlo para la eternidad… las verdades son contingentes… Lo grave es decir que las verdades pueden ser todas posibles”; es decir, admite la transformación de la realidad y del pensamiento, pero cree en una verdad única.

Aunque la moción de Lombardo ganó en votación dividida, el debate proseguiría en la cotidianeidad universitaria, y en diversos círculos públicos del país, los medios escritos en primer lugar. De ello se pasaría a acciones violentas, que hicieran renunciar a Lombardo.

Ciertamente que Antonio Caso, desde su posición católica, antimarxista y anticomunista, usó postulados erróneos, excesivos. Lo paradójico fue que su visión abierta y plural rebasara el dogmatismo y la cerrazón del supuesto pensamiento de avanzada.

El devenir de los años ha demostrado lo correcto de que nuestra gloriosa Universidad tutele la libertad de cátedra, y sustente la posibilidad de la pluralidad del pensamiento. Han sido la piedra angular para su contribución al progreso científico y al desarrollo social y cultural del país. En ninguno de los grandes acontecimientos de la lucha y el debate universitarios esos principios han sido puestos en tela de juicio: ni el movimiento del CEU ni el del CGH.

No es posición de izquierda progresista negarse al debate y al contraste de ideas; de hecho ello es lo esencial del pensamiento marxista: la dialéctica como espiral del conocimiento, la constante unidad y lucha de contrarios. Marx fue un gran polemista en su tiempo. Pero claro, podemos ver que la 4T y sus seguidores en la UNAM y en las Redes están lejos de ser de izquierda, menos marxistas, o de tener un sólido proyecto para debatir; lo de ellos es la feligresía cuasi religiosa, intolerante, que niega, al grado fanático de querer desaparecer físicamente, al contrario.

Un Estado democrático, una República laica y una Universidad autónoma, plural, abierta a la riqueza universal del pensamiento en constante evolución, con libertad de cátedra, es lo que habrá de defenderse.


*Universitario y Consejero Nacional del PRD.



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