El Estado pidiendo permiso al crimen organizado

En, A título personal, Jorge Alonso Albarrán reflexiona sobre la gravedad que implica la actual posición del Estado postrado ante la delincuencia organizada.

Jorge Alonso Albarrán Razo / A título personal.

El presidente de la República no puede caer más bajo en materia de seguridad. Ahora resulta que Andrés Manuel López Obrador le tiene que pedir a los grupos criminales, que, por favor, dejen que las gasolineras en Tamaulipas le vendan combustible a los integrantes de las fuerzas del orden. 

¡O sea! ¡Ahora resulta que el Estado mexicano tiene que pedir permiso para que le vendan gasolina al Ejército y a las Policías!

El presidente no nada más pidió a los grupos criminales que por favor se les venda combustible a las fuerzas del orden, también les pidió que piensen en sus madrecitas, pues las pobrecitas sufren mucho con el comportamiento ilícito de sus hijos… ajá señor, presidente ¿y la estrategia? ¿y el castigo a los criminales? A ver ya en serio, ¿es usted tan ingenuo para no darse cuenta de que únicamente se están burlando de usted?

El tema no es meramente familiar, pues se trata de gente que tiene muy claro que está dispuesta a lo que sea con tal de seguir haciendo el dinero que les deja el delinquir. La gente que ya se dio cuenta que el robar gasolina, producir, transportar y distribuir narcóticos deja más dinero que cualquier trabajo mal pagado en México.

A ver, señor presidente. El gobierno no está para crear empleos, los empleos los generamos los empresarios y si usted no deja de dividir al pueblo lo que va a pasar es que se va a seguir generando odio entre la sociedad que cada vez más se empeña en “ver caer” a los que de verdad le dan oportunidades de crecimiento y desarrollo al país.

Pero ese no es el verdadero negocio. En realidad el negocio está en las rentas que los grupos delincuenciales cobran como si se tratara del Estado mexicano, cuando ese debería ser el monopolio del gobierno y se llama contribución por medio de impuestos, sin embargo las cuotas que empresas, negocios y hasta pequeños delincuentes pagan al crimen organizado, tienen en jaque a este país, es por eso que se les debe enfrentar, pero este gobierno morenista se está empeñando en entregar el país a esos grupos y el problema se agudiza cuando por medio de esos recursos se puede comprar o infiltrar a las policías municipales, a los ayuntamientos y gobiernos estatales. Ahí está el meollo de todo este asunto.

Pedirle a los grupos criminales que se porten bien no es su trabajo, presidente. Su trabajo es generar políticas públicas adecuadas para que haya inversión en México. Su trabajo es hacer que los empresarios vean que este país es confiable para apostar en su territorio y su población. Su trabajo es liderar con valor y carácter a las Fuerzas Armadas que tiene este país haciendo funciones de policía y para colmo atados de manos.

Su trabajo no es regalar el dinero de los mexicanos a los más pobres, su trabajo es generar oportunidades por medio del desarrollo y el crecimiento económico para que a más personas les vaya bien.

El caso de Guerrero es muy peculiar, pues es un estado con mucha pobreza y atraso y justo donde están los más pobres, ahí su gobierno canceló los programas donde había comedores comunitarios, pero no ha sido sustituido por un programa nuevo. También decidió apropiarse del programa del fertilizante para poder decir que lo entregó el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero también lo hicieron mal, muy mal. En fin… Esto es a título personal, muchas gracias.



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