El desgaste del actor

Por Rodrigo Franco, actor.

A ver actores. El caso de Javier López “Chabelo” es un gran ejemplo de “desgaste de la materia prima artística”.

Luego de Años de ser el“Amigo de los niños”, al sr. Javier le significa un obstáculo imposible de superar a “Chabelo”. Su imagen y voz con este personaje son indivisibles para los mexicanos quienes pasamos de despertar los domingos por la mañana y querer jugar en su longevo programa a curarnos la cruda o atender otros placeres mundanos viendo o escuchando una cataficxia.

Ahora, cuando la sr. Javier López interpreta cualquier otro personaje, o se sitúa dramáticamente en una situación totalmente distinta a las del “Niño bravucón”, la escena simplemente no es creíble. No tiene que ver en este caso, la capacidad histriónica o la pasión que imprima a su interpretación, simplemente ya hay un elemento previo condicionante a la credibilidad: Javier López es “Chabelo” por los siglos de los siglos.

Más allá del perjuicio y prejuicio, donde quien predomina visualmente es “Chabelo” y esto, le sume o reste a la carrera del sr. Javier López, la concepción general del filme es, anticipadamente, un fracaso, al tener de origen “una cojera” en la credibilidad requerida para la seducción del espectador a quien se pretende llevar a la introspección de una ficción.

Si bien, el caso de Javier López “Chabelo” ocurre luego del éxito profesional y económico que el sr. pudo alcanzar a sus más de …ta años, traslademos hipotéticamente esta experiencia a un joven actor que sea quien logre un personaje icónico como “Chabelo” al inicio de su carrera. Simplemente su talento se vería aplastado por el propio personaje cerrando opciones de contratación y desarrollo profesional.

Es por eso que, toda interpretación de un personaje debe ser valorada ampliamente antes de su ejecución para obtener, para el ejecutante, actor o talento, como quieran llamarle, una correcta remuneración que incluso considere los efectos secundarios y repercusiones sociales que ese personaje pueda conllevar y heredarle.

Un ejemplo más simple. Un actor o actriz que tenga que hacer alteraciones a su imagen, sea cortar o teñir cabello etc. La paga debe contemplar el periodo que tarde el artista en recuperar la imagen con la que usualmente se desarrolla profesionalmente y le resulte la más cómoda o rentable. No basta con que te ofrezcan raparte el cabello u otra alteración a cambio de interpretar un personaje “porque, está bonito, pero es un solo día de llamado o capítulo por el mínimo de ANDA”.

Estos son los temas que tendríamos que estar abordando y no, las convocatorias para ser mayoría e ir “a romperle la madre al que está viviendo de nuestras cuotas sindicales solo porque ese quiere ser quien convoca”.

La ANDA ha dejado de ser representativa desde hace muchas décadas, puedo afirmar que, desde la utilización del VideoTape, (muchos de los que me leen, si es que alguien lo hace, ya ni saben qué es eso, de lo rebasado que ha quedado ahora en la era digital).

La ANDA está muerta, no importa si dicen salvarla morados y sus asesores quienes, desde la obscuridad, están íntimamente ligados a los -281. Son, menos doscientos ochenta y uno porque el -281 es Anel Casillas, auténtico y patético líder de ese grupo WhatsAppero quien será el primero en abandonar el grupo de los 20 que realmente son.

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