Dos legisladoras presidentas en el Congreso

En nuestro México asimétrico, donde la violencia contra la mujer y los feminicidios crecen, resulta una bocanada para la equidad la llegada de dos mujeres a encabezar el Congreso Mexicano.

Por Angélica de la Peña

Estaba muy enojado el Diputado Muñoz Ledo porque no se salió con la suya. Quería seguir presidiendo la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados violentando la Ley, la cual establece que el segundo año legislativo corresponde presidirlo al segundo grupo parlamentario numéricamente.

Muchas mujeres señalábamos que además debía ser mujer quién presidiera la Mesa; es decir, se debían resolver dos cuestiones: que presidiera la segunda fuerza conforme lo dicta la Ley, y que esa segunda fuerza nombrase a una Diputada para todo el año legislativo. No era cualquier cosa: se trataba de evitar una regresión a lo establecido en la Ley, evitar que Morena impulsara una reforma a modo, para imponer la reelección de un legislador que ya había terminado su período para el que fue electo. En otros tiempos ese mismo hubiera tomado la tribuna para señalarle a la mayoría, que se iba a cometer un agravio a la democracia parlamentaria.

MORENA se aprestaba imponer su mayoría para reformar la ley orgánica de Cámara cuando la Secretaria de Gobernación les informa que el Presidente no está de acuerdo, por lo que el capricho termina con un acto de enojo del señor Diputado quien insulta a todos y amenaza con que por fin lo van a conocer. Típico.

En el Senado pasó algo similar, quien presidía quería reelegirse, y aunque ahí la segunda fuerza no pudo lograr la presidencia, se avanza en la elección de una mujer por decisión del grupo de MORENA. Hoy en ambas cámaras del Congreso de la Unión, presiden dos Legisladoras: la Sen Mónica Fernández de MORENA y la Dip Laura Rojas del PAN y hay una presencia muy destacada de legisladoras en ambas Mesas Directivas.

Un dato curioso: tanto el Sen. Batres como el Dip. Muñoz presentaron iniciativas en materia de paridad; su convencimiento sobre la necesaria presencia de mujeres en espacios de poder, no pasa la prueba de la congruencia cuando se trata de sus personales intereses.

Con la paridad que ya está establecida en la Constitución, aunque no esté aún reglamentado el procedimiento para la presencia igualitaria de mujeres y hombres, nada evitará la exigencia de que más mujeres destaquen en posiciones de poder y de decisión, y a eso debemos acostumbrarnos. Garantizar que nuestros derechos humanos civiles y políticos sean reconocidos y ejercidos por igual a mujeres y hombres, eso debe ser lo normal, puesto que la humanidad está integrada así; concretar la igualdad sustantiva es una cuestión de justicia y de equivalencia humana y hacia ese estadio avanzamos, para eso se ha trabajado, para eso seguimos trabajando.

Y confiamos en que además de que se exprese la presencia igualitaria, también se constate la diferencia en las formas de hacer política; confiamos en que con la presencia de las mujeres, se siga trabajando a favor de las causas de las mujeres y las niñas.

Quienes llegan a espacios de poder son una pequeña élite, por lo tanto estamos obligadas éticamente a trabajar por los derechos de las mujeres quienes sufren diversas formas de discriminación por ser mujeres.

Quienes llegan a la Presidencia de las Mesas Directivas de las cámaras del Congreso de la Unión, si bien representan al todo, no deben perder de vista que éticamente representan a las mujeres de todos los grupos parlamentarios. Al ver mujeres en el poder, vale expresar: es por el bien de las mujeres. No se nos olvide.



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