Austeros abrazos que nos tienen indefensos

Por Enrique Pinzón y Benjamín Otoniel.

Agitada semana hemos tenido, actos viles, leyes populistas, un momento de riesgo para la seguridad político-nacional, han cimbrado a la sociedad entera y empiezan a repercutir negativamente en la población y su economía.

Comenzando el domingo pasado, cuando supuestos miembros de una autodefensa en el municipio de La Huacana, en el estado de Michoacán, fueron despojados de armamento de grueso calibre, por elementos del Ejército Mexicano, mismos que momentos después fueron rodeados por un grupo de “pobladores” que con lujo de violencia, despojaron a los soldados de sus armas de cargo y los mantuvieron secuestrados durante horas, mientras solicitaban a sus superiores que las armas decomisadas fueran devueltas al supuesto grupo de autodefensa y, tras varias horas de cautiverio, los elementos castrenses fueron liberados sin que se reportaran bajas o heridos de gravedad.

Luego, tras darse a conocer en redes sociales los vídeos de la agresión, una polémica de grandes dimensiones se desató donde algunos sectores culpaban a los militares por haberse sometido tan rápida y pasivamente, otros por su parte, acusan a los mandos incluido el Srio. De la Defensa Nacional, el General D.E.M. Luis Cresencio Sandoval González y al presidente Andrés Manuel López Obrador, en su carácter de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, por las órdenes dadas a los elementos de no ejercer fuerza alguna al repeler este tipo de agresiones y por, sobre todo, la patética política de “Abrazos y no balazos” además de criticar duramente a la Comisión Nacional de Derechos Humanos por su polémico actuar donde, al parecer, los delincuentes resultan privilegiados frente a las autoridades.

Ahora, añadan las declaraciones de AMLO al decir que los militares actuaron “dignamente” al no repeler la agresión y las del secretario, quien dijo que fue mejor devolver las armas que atacar a la población.

¡Vaya si son indignantes y preocupantes tales afirmaciones! Ahora, cualquier grupo criminal que lo desee, va a poder agredir a quien se le antoje y la “autoridad” será algo más que espectadora, pues, si no lanzan rosas y cargan a los delincuentes a una limusina, serán culpados de represores y asesinos, terminando condenados y encarcelados, mientras los criminales salen impunes.

Esto se debe en gran medida a tres situaciones.

Primera, el ejército no está preparado para labores policiacas, pero, ante la ineficacia y corrupción de cuerpos policiacos y funcionarios públicos que terminaron rebasados por los grupos delictivos, tuvieron que ser desplegados en las calles para realizar una tarea para la cual su entrenamiento jamás los preparo, obviamente causando atropellos a los derechos humanos que, en su mayoría, no son alevosos, sino debido a la función y entrenamiento que el militar recibe.

Segunda, la falta total de un marco legal operativo que dé los lineamientos, procedimientos y pautas a seguir para la correcta operatividad de nuestros soldados en el ámbito policial, ya que, sin él, caen en el dilema de saber en donde radica el límite entre la legítima defensa y el uso excesivo de la fuerza.

Tercera, las repugnantes e indigestas declaraciones de Andrés Manuel durante su eterna campaña, donde llamó traidores, asesinos, corruptos, opresores y demás descalificaciones que, ante sus fanáticos, minaron la confianza que se le tenía a la institución, además de las controvertidas resoluciones de la CNDH que, por decir lo menos, aparentan beneficiar a los miembros de los cárteles y demás criminales, pues magnifican hechos y pretenden forzar el actuar de las corporaciones de seguridad a dar besos y abrazos al detener a un criminal.

Por esto preocupa de sobre manera el futuro inmediato del país, pues el gobierno está dando por muerto el estado de derecho, en favor del crimen organizado.

En otro suceso condenable, en el Congreso de la CDMX, los legisladores de MORENA anunciaron la modificación a la ley de cultura cívica la cual suprime el artículo 27, fracción VII que tipificaba y castigaba el delito de prostitución, además de cambios no especificados, en materia de trabajo infantil y exhibicionismo.

Estas modificaciones, parecen normalizar y legalizar la práctica de las redes de explotación sexual y laboral que operan en la CDMX y que mantienen secuestradas y esclavizadas a cientos de mujeres y niños, obligándoles a venderse o trabajar durante jornadas extenuantes a cambio de no ser golpeados, por un poco de comida y alojamiento.

Lejos de crear estrategias, fuentes de trabajo y educación, que alejen a  grupos sociales vulnerables de este tipo de delitos, los legisladores están regulando las prácticas de estos criminales, para tener un mercado tributario que mueve millones de pesos anualmente, pistas inequívocas que nos hablan de la incompetencia, avaricia y actitud criminal de los integrantes del grupo parlamentario con mayoría en el Congreso, quienes parecen más motivados por dinero y manejos oscuros, que por verdaderamente velar por el bienestar social.

Por último y, como si se tratara del remate de un mal chiste, el avión comercial que transportaba a AMLO en un viaje desde la Ciudad de México hacia Tepic, Nayarit, sufrió un pequeño percance durante su aterrizaje cuando, al momento de tocar tierra, uno de los trenes de aterrizaje se despegara de la pista, provocando inestabilidad al aparato y motivando que se elevase de nuevo, en una maniobra conocida como “go around” y que se ejecuta cuando, por algún motivo, el piloto debe abortar la maniobra de aterrizaje y elevarse de nuevo para iniciar otro intento de aterrizar. Lo cual logró en la segunda ocasión sin que se registras en mayores percances ni personas lesionadas.

Después de esto, las redes sociales de algunos seguidores obradoristas circularon vídeos de vuelos en diferentes partes del mundo realizando la mencionada maniobra y queriéndolos hacer pasar como la aeronave que transportaba a López y diciendo, en una clara y absurda mentira, que este fue un intento de su invento favorito, el “PRIAN”, para asesinarlo, haciéndolo ver como un accidente.

Pero, lo que todos los enceguecidos fanáticos e integrantes del gabinete no quieren ver, es el gravísimo riesgo al que someten a los pasajeros y tripulación que viaja con ellos, puesto que al ser vuelos comerciales, no cuentan con las medidas de seguridad necesarias para garantizar la integridad de los funcionarios, además que los mismos pasajeros desobedecen las indicaciones de los miembros de la tripulación y se levantan de sus asientos, aún en medio de turbulencias, para tomarse fotos, pedir autógrafos y hasta cantar corridos, ignorando que en caso de emergencia, sus cámaras y teléfonos se pueden convertir en proyectiles.

Además, que, en caso de un accidente o atentado, no sólo habría lamentables pérdidas civiles, también estaría dejando al gobierno federal sin cabeza y crearía una situación de inestabilidad política y social, como pocas veces se ha visto y eso sumado a la división social que impera en México, serían el caldo de cultivo perfecto para desmanes que podrían desembocar en trifulcas serias.

Amén que el avión presidencial, destinado a su transporte y el de su gabinete, el cual está preparado con medidas de seguridad y tecnológicas para albergar al mandatario y hacer frente a diversas situaciones que puedan presentarse, está acumulando polvo y convertido en un pesado lastre a la economía nacional, sólo porque el populista cree que se ve más bonito y simpatiza más con la gente si vuela en aviones comerciales, sin preocuparse por la seguridad político-nacional del país.

500 millones de pesos que se gastan anualmente en mantener un avión que ni vuela, ni se puede vender, convirtiéndose en otra más de las patéticas políticas de la fingida austeridad de esta transformación de 4ª.

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